El cóctel de la piel joven
Colágeno, elastina, agua y grasa en las proporciones adecuadas son los responsables de una piel tersa y sin arrugas durante la juventud. Con el paso del tiempo, los ingredientes escasean y los resultados se notan.
El colágeno es la proteína más importante del organismo de los seres vivos, presente en la piel y los huesos, y que es secretado por las células del tejido conjuntivo.
El colágeno está formado por aminoácidos como la glicina, prolina e hidroxiprolina, y su función es proporcionar al organismo el armazón de los tejidos y órganos, a los que proporciona firmeza y elasticidad. Es el responsable de que los jóvenes tengan tejidos, entre ellos la piel, más suaves y flexibles que los adultos o ancianos, ya que con el paso de los años su producción se reduce.
El colágeno se encuentra en la dermis, la capa inmediatamente siguiente a la epidermis, y combinado con la elastina, forma fibras que permiten que la piel se estire y mueva volviendo a recuperar su aspecto original sin deformarse. En la vejez, la escasez de colágeno y elastina hacen que esta capacidad se pierda, ocasionando la aparición de arrugas.
En la dermis también encontramos las glándulas sebáceas, que lubrican la piel y el cabello: durante la adolescencia, las hormonas estimulan un aumento de la producción de sebo –lo que ocasiona el acné-, pero a partir de ese momento, el metabolismo cambia y la cantidad de grasa se reduce, lo que origina una piel más seca y por tanto más frágil.
El agua también está presente en la dermis, y su falta produce, además de una piel áspera y mate, mayor tendencia a las arrugas. La deshidratación pues también influye en la apariencia de la piel, que se torna mate y débil, más propensa a arrugarse.
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