• Combatir las arrugas

     

    Combatir las arrugas. Arrugas, líneas de expresión, patas de gallo…nos recuerdan que los años pasan. Bajo la influencia del tiempo, la piel pierde progresivamente su elasticidad y firmeza, las arrugas aparecen más marcadas y la piel se vuelve más fina y menos luminosa.

    La batalla contra el tiempo.

    Hacer desaparecer las arrugas del rostro es el objetivo de hombres y mujeres en todo el mundo. La dermis o capa interna de la piel, está compuesta por colágeno y elastina,  dos fibras que representan el 80 por ciento de su estructura y permiten sostener la epidermis, además de aportar elasticidad y firmeza de la piel.

    Con la edad, la agresión de los radicales libres ya la exposición solar, la cantidad y la calidad de estas fibras se deterioran y van perdiendo eficacia. El resultado es la perdida de la unión entre la dermis y la epidermis, lo que provoca que ésta se debilite, pierde su firmeza y le da paso a las arrugas.

    Pasos imprescindibles para retrasar el envejecimiento:

     1.     Limpiar la piel diariamente y desmaquillarse antes de dormir

     2.     Hidratar

    3.     Utilizar un protector solar durante el día.

    Ilumina y rejuvenece la piel.

     

    La solución ideal contra el envejecimiento es proteger y regenerar la piel a diario, aportando todos los nutrientes y activos que necesita para mejorar su densidad y firmeza.

     

    Aunque el remedio  de la eterna juventud sigue siendo un misterio en nuestros días, el mundo de la cosmética no deja de innovar y buscar nuevas soluciones que atenúen los efectos del paso de los años.

     

    Si quieres sacarle un mayor rendimiento a tu tratamiento anti edad nada mejor que aplicarlo con un suave masaje. El objetivo es estimular y fortalecer el sistema circulatorio, tonificar los tejidos y favorecer la absorción de los nutrientes.

     

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    Cremas antiarrugas para pieles grasas y secas

    Cuando se posee piel grasa es importante tener en cuenta usar una que no agregue mas sebo a tu piel, lo ideal es un producto ligero. Algunas cremas antiarrugas son a base de gel, lo que constituye una buena opción para este tipo de piel.

    En el caso de la piel seca es importante agregar un poco más de grasa, ya que en este caso las glándulas sebáceas no están trabajando adecuadamente. Las cremas antiarrugas más cremosas y pesadas son apropiadas para mantener la piel hidratada.

    Si tu piel seca presenta un aspecto descamado y apergaminado debes buscar un producto que contenga ácidos Alpha Hydroxyl. Estos pueden ser naturales de frutas o artificiales. Los ácidos alpha hidroxyl son fuertes defoliantes y remueven las células muertas superficiales de la piel

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    El calcio, fuente de belleza

    El calcio es uno de los minerales con mayor presencia en el cuerpo humano, fundamentalmente en los huesos y los dientes, aunque también está presente en la piel.
     
     
    La principal fuente de calcio del cuerpo humano es la leche y sus derivados, aunque algunas hortalizas de hoja verde (el brócoli, los espárragos, acelgas, espinacas) y pescados como las sardinas, salmón y mariscos, también lo contienen.
     
     
    La carencia de calcio en el organismo no solo ocasiona problemas de salud, también afecta a la piel, de manera que ésta se vuelve frágil. La aportación de este mineral fortalece la barrera epidérmica, al regular los antioxidantes, de manera que contribuye a combatir el envejecimiento cutáneo.
     
     
    Además de hidratar y cuidar la piel madura, evita la flacidez al estimular la producción de proteínas fundamentales para la dermis como el colágeno, y alisa las arrugas.  
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    Oro negro marino para la piel

    Los ingredientes marinos, como el caviar, las perlas o las algas, se han convertido en oro negro para la elaboración de tratamientos de belleza, gracias a sus propiedades antiedad.

     
    El caviar, las huevas del esturión, contiene un elevado porcentaje de nutrientes, vitaminas, minerales y proteínas, que permiten regenerar la piel de manera visible. De hecho, las células del caviar se parecen mucho a las células de las pieles jóvenes, por su alto contenido en ácidos grasos esenciales omega-3, aminoácidos como glicina, histidina o arginina, sales minerales, vitaminas A, B, D y E, cobalto, cobre, fósforo, hierro y zinc.
     
    El caviar trabaja a nivel dermatológico como un activador del metabolismo celular, favoreciendo la producción de colágeno y la hidratación, además de tener un alto poder antioxidante, por lo que aporta un aspecto firme y luminoso a las pieles maduras.
     
    Sus efectos beneficiosos para la piel ya los conocían los iraníes desde la antigüedad, y en Rusia, donde también hay una importante producción de este manjar culinario, se utiliza tradicionalmente como cicatrizante.
     
    También es utilizado desde hace miles de años el polvo de perlas: la cosmética china ya aprovechaba el alto contenido en calcio y aminoácidos de este producto de residuo creado por las ostras, que combate las arrugas, las manchas y la flacidez de la piel. Las conchas marinas pulverizadas también tienen estos efectos benéficos.
     
    Las algas son otro filón para la cosmética y la medicina. Estos vegetales marinos contienen infinidad de oligoelementos, sales minerales, vitaminas y aminoácidos, y su capacidad para eliminar los iones negativos de la piel, lo que facilita la regeneración celular, el control de la grasa y la eliminación de toxinas, aportando suavidad y firmeza.
     
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    La soja, secreto antiarrugas oriental

    La soja es uno de los productos estrella empleados en los cosméticos antiedad, gracias a que reduce los efectos negativos en la piel de las alteraciones hormonales, especialmente entorno a la menopausia.

     
    Las proteínas de la soja, una leguminosa típica de Oriente, actúan como hidratantes, nutritivas y favorecedoras de la elasticidad cutánea. La soja se utiliza desde hace siglos especialmente en China y Japón, por sus propiedades nutritivas y curativas: la soja explica porqué las mujeres orientales envejecen más tarde que las occidentales, además de tener efectos notables sobre el colesterol y las enfermedades cardiovasculares.
     
    Las propiedades de la soja proceden de los flavonoides y aminoácidos contenidos en su semilla, rica en hierro, calcio, zinc y potasio, que a nivel dermatológico, tienen la capacidad de hidratar, aclarar las manchas y reforzar las defensas, estimulando la producción de colágeno. Además tienen propiedades nutritivas, protectoras y suavizantes, un cóctel exquisito para la piel.
     
    Las cremas con extractos de soja están especialmente indicadas en mujeres maduras, a partir de los 50 años, edad en la que se suele presentar la menopausia. En este periodo, la bajada hormonal del organismo provoca el adelgazamiento de la piel y sequedad, que la soja combate renovando la dermis.
     
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    Qué contienen las cremas antiarrugas

    Las cremas antiarrugas tratan de compensar las deficiencias de la dermis de colágeno, elastina, grasa y agua, causantes de la aparición de los antiestéticos pliegues por la edad.

     
    La mayoría de los cosméticos que tratan de luchar contra el envejecimiento de la piel y la aparición de las arrugas contienen ácidos como el hialurónico, el retinoico o el glicólico, además de otras sustancias micronutrientes como el manganeso, vitaminas A y E, y agentes humectantes, correctores de la grasa y filtros solares.
     
    El ácido hialurónico es una sustancia hidrófila, es decir, atrae el agua, por lo que mantiene hidratadas las células de la dermis, que de esta forma, se expanden y tienden a rellenar las arrugas superficiales. Este ácido tiene la capacidad de retener hasta mil veces su peso en agua, y además estimula la producción de colágeno y elimina los radicales libres, los restos tóxicos del metabolismo del oxígeno, lo que multiplica su efecto rejuvenecedor.
     
    Aunque puede inyectarse directamente en las arrugas y surcos, también es efectivo en aplicación tópica, en cremas y serum.  Se obtiene principalmente de las crestas de los gallos o la aleta de tiburón, aunque también se puede obtener en laboratorio sin proteínas de origen animal.
     
    El ácido retinoico o retinol se forma a partir de la vitamina A, este micronutriente es un gran antioxidante, y previene el envejecimiento de la piel causado por los rayos solares al acelerar la renovación celular y aumentar el grosor de la epidermis. Reduce la cantidad de grasa –también sirve para luchar contra el acné- y produce un efecto peeling. Por esta razón, si la concentración del retinol es excesiva en el producto utilizado, se pueden producir irritaciones de la piel, pero si es demasiado baja, su efecto es nulo.  
     
    Es recomendable aplicarlo por la noche, o utilizar un filtro solar para evitar fotosensibilización. El consumo de alimentos con vitamina A –frutas, verduras de hoja verde, zanahorias, huevos, lácteos- aporta dosis extra de retinol.
     
    El ácido glicólico es un alfahidroxiácido (AHA) que se extrae generalmente de las frutas, y que produce un peeling en la dermis, al tiempo que aumenta la hidratación, el metabolismo celular –la producción de colágeno- y aumenta el espesor de la dermis. Así, logra reducir las líneas de expresión, devuelve la elasticidad a la piel y elimina las manchas, cicatrices y daños solares.
     
    Además esta eliminación de las células muertas permite que otras sustancias nutrientes penetren de manera más profunda en la dermis, por esta razón se utiliza, en las cremas, en combinación con otros productos. También puede ser aplicado de manera pura en cabina de estética.
     
     
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    Por qué nos salen arrugas

     
    Desde que nacemos, empezamos a envejecer. El organismo humano tiene, como todos los seres vivos, fecha de caducidad, lamentablemente, y según pasan los años, empezamos a notar los primeros signos. Entre ellos, las arrugas.
     
    En la infancia y sobre todo la adolescencia, las hormonas funcionan a pleno rendimiento proporcionando a nuestra piel las sustancias químicas necesarias para mantenerla hidratada y nutrida, tersa y suave. Pero pasado este momento, y sobre todo a partir de los 30 años, la vida empieza a dejar huellas, y los factores externos contribuyen a ello: además de un metabolismo que funciona de otra forma, la piel comienza a resentirse de las agresiones externas –sobre todo el sol o la contaminación-, y también de nuestra propia forma de ser –si ríes o te enfadas, si guiñas los ojos porque no ves bien, las arrugas mostrarán tu ánimo- .
     
    Según el tipo de piel –más clara o más bronceada, seca o grasa- los efectos se notan antes o después de esa edad. Las pieles blancas tienen más tendencia a deteriorarse que las oscuras, y las pieles grasas o mixtas se muestran más elásticas que las secas, con más tendencia a arrugarse.
     
    Los rayos solares son, en cualquier caso, culpables en gran medida del deterioro de la dermis: los rayos UV reducen hasta en un 20% el colágeno de la piel a lo largo de la vida, y no es necesario dedicarse a tomar el sol para resentirse, con la radiación que recibimos en la vida cotidiana al aire libre es suficiente. Por eso los filtros solares son fundamentales en los cosméticos.
     
    Y como somos lo que comemos, la alimentación o el consumo de sustancias tóxicas como el alcohol, el tabaco o determinados medicamentos, también tiene repercusión en la apariencia de nuestra piel, al igual que el estrés.
     
    Así, es importante tratar de aportar a la dermis todo aquello que necesita para afrontar estos cambios de la manera menos visible y traumática posible. Bajo la epidermis se encuentra el tejido conjuntivo que proporciona soporte a la piel: está compuesto por colágeno, elastina, agua. Con los años, el organismo empieza a reducir la producción de colágeno y la elastina, responsable de mantener la elasticidad, y también se pierde tejido graso: así, los microsurcos de la piel comienzan a multiplicarse y hacerse más profundos, terminando en arrugas.
     
    El consumo de fruta y verdura –vitamina A o retinol- o beber dos litros de agua al día aporta las vitaminas necesarias para que el organismo produzca las proteínas y enzimas necesarias, al tiempo que elimina las toxinas.
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