Por qué nos salen arrugas
Desde que nacemos, empezamos a envejecer. El organismo humano tiene, como todos los seres vivos, fecha de caducidad, lamentablemente, y según pasan los años, empezamos a notar los primeros signos. Entre ellos, las arrugas
En la infancia y sobre todo la adolescencia, las hormonas funcionan a pleno rendimiento proporcionando a nuestra piel las sustancias químicas necesarias para mantenerla hidratada y nutrida, tersa y suave. Pero pasado este momento, y sobre todo a partir de los 30 años, la vida empieza a dejar huellas, y los factores externos contribuyen a ello: además de un metabolismo que funciona de otra forma, la piel comienza a resentirse de las agresiones externas –sobre todo el sol o la contaminación-, y también de nuestra propia forma de ser –si ríes o te enfadas, si guiñas los ojos porque no ves bien, las arrugas mostrarán tu ánimo- .
Según el tipo de piel –más clara o más bronceada, seca o grasa- los efectos se notan antes o después de esa edad. Las pieles blancas tienen más tendencia a deteriorarse que las oscuras, y las pieles grasas o mixtas se muestran más elásticas que las secas, con más tendencia a arrugarse.
Los rayos solares son, en cualquier caso, culpables en gran medida del deterioro de la dermis: los rayos UV reducen hasta en un 20% el colágeno de la piel a lo largo de la vida, y no es necesario dedicarse a tomar el sol para resentirse, con la radiación que recibimos en la vida cotidiana al aire libre es suficiente. Por eso los filtros solares son fundamentales en los cosméticos.
Y como somos lo que comemos, la alimentación o el consumo de sustancias tóxicas como el alcohol, el tabaco o determinados medicamentos, también tiene repercusión en la apariencia de nuestra piel, al igual que el estrés.
Así, es importante tratar de aportar a la dermis todo aquello que necesita para afrontar estos cambios de la manera menos visible y traumática posible. Bajo la epidermis se encuentra el tejido conjuntivo que proporciona soporte a la piel: está compuesto por colágeno, elastina, agua. Con los años, el organismo empieza a reducir la producción de colágeno y la elastina, responsable de mantener la elasticidad, y también se pierde tejido graso: así, los microsurcos de la piel comienzan a multiplicarse y hacerse más profundos, terminando en arrugas.
El consumo de fruta y verdura –vitamina A o retinol- o beber dos litros de agua al día aporta las vitaminas necesarias para que el organismo produzca las proteínas y enzimas necesarias, al tiempo que elimina las toxinas.
Vota esta noticia: