La soja, secreto antiarrugas oriental
La soja es uno de los productos estrella empleados en los cosméticos antiedad, gracias a que reduce los efectos negativos en la piel de las alteraciones hormonales, especialmente entorno a la menopausia.
Las proteínas de la soja, una leguminosa típica de Oriente, actúan como hidratantes, nutritivas y favorecedoras de la elasticidad cutánea. La soja se utiliza desde hace siglos especialmente en China y Japón, por sus propiedades nutritivas y curativas: la soja explica porqué las mujeres orientales envejecen más tarde que las occidentales, además de tener efectos notables sobre el colesterol y las enfermedades cardiovasculares.
Las propiedades de la soja proceden de los flavonoides y aminoácidos contenidos en su semilla, rica en hierro, calcio, zinc y potasio, que a nivel dermatológico, tienen la capacidad de hidratar, aclarar las manchas y reforzar las defensas, estimulando la producción de colágeno. Además tienen propiedades nutritivas, protectoras y suavizantes, un cóctel exquisito para la piel.
Las cremas con extractos de soja están especialmente indicadas en mujeres maduras, a partir de los 50 años, edad en la que se suele presentar la menopausia. En este periodo, la bajada hormonal del organismo provoca el adelgazamiento de la piel y sequedad, que la soja combate renovando la dermis.